Un imaginario camino a Santiago de Compostela. Uno de los aspectos que más dan a pensar, son las consecuencias sociales y sicológicas para la sociedad venezolana, de los miles de venezolanos que están regresando masivamente al país. El gran retorno. Claro que lo más sincero y humano sería pensar en las consecuencias sociales y sicológicas para ellos mismos y sus familias, pero al fín y al cabo, es cuál es el efecto de su regreso para la sociedad venezolana. Muchos de estos migrantes vendieron todas sus propiedades en Venezuela antes de salir al exterior y pusieron todos sus sueños y esperanzas en el país que habían elegido. Estos venezolanos que están regresando, la gran mayoría a pie desde países tan lejanos como lo es el Perú, vienen seguramente con los sueños hechos añicos a un país que rechazaron y hasta con odio abandonaron. Ahora vienen huyendo de la xenofobia, del desempleo, de la explotación, del mal vivir en un país extranjero. Muchos fueron engañados y se dieron de cuenta de eso muy tarde, ya muchas veces cuando no tenían nada más con qué subsistir. Pero ahora regresan no solamente con los sueños rotos, sino con las alas cortadas porque no pueden volar así como siempre hicieron, tienen que comenzar de cero y peor que eso, tienen que aprender a volar de nuevo. Lo peor de todo es que regresan a un país cambiado, que ya no reconocen y al que les va a costar adaptarse. Además se van a tener que adaptar a las misma circunstancias políticas que los hicieron salir una vez del país. Es duro, una experiencia sumamente dura para la vida de una persona, hombre ó mujer. Pero la gran pregunta es qué es lo que va a significar para Venezuela el regreso de éstos venezolanos? Porque no es lo mismo que los millones de Colombianos que huyendo de la violencia de su país recibieron cobijo en Venezuela, y tampoco es como la experiencia de los miles de españoles ó italianos que buscando una vida mejor y huyendo de la pobreza buscaron su futuro en Venezuela. No, no es lo mismo ya que este retorno de un fracaso, dejará su sello inevitablemente en la vida de mucho venezolano. Pero digo la palabra fracaso, como un realidad cruel y dolorosa para tanta gente, pero también como un proceso purificante. El venezolano no viajaba, lo estaba haciendo es en los últimos años con las bondades de Chávez, y lo seguirá haciendo inmediatamente que las circunstancias económicas cambien y sean favorables para el país. Pero la huella de ese gran fracaso, de ese gran engaño, la amarga experiencia de la xenofobia en países que se creía hermanos, no será olvidado. Hará que la gran mayoría de esta gente se aferre mucho más a su tierra y la quiera más, no será así con todos, pero con la gran mayoría. Los escuálidos tendrán que conformarse con las decisiones de la mayoría y otros quedarán siempre inconformes pero apegados a la de tierra que les quiere y pertenece. Mucho venezolano que retorna amaba a su tierra, pero como vaca lechera, no como una Patria que lo vió nacer y para amar, con sus bondades y sus defectos. Pero venirse caminando de tantos miles de kilómetros no se vé en ninguna parte, ni le pasa por la cabeza a cualquiera si realmente no tiene la necesidad de hacerlo. Pero ese duro camino del retorno, me imagino que es como de los que quieren ir a Santiago de Compostela en España, es como una penitencia, como para con cada paso ir esclareciendo la conciencia y el espíritu con dolor en el corazón. Supongo que después de la larga caminata, la llegada a Santiago de Compostela debe ser de una sensación liberadora. Y éste seguramente será la sensación de despertar para un nuevo sueño con éxito en su Patria Venezuela. Así espero.

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